miércoles, 1 de abril de 2015

Yo no sé porque extraña razón tus ojos iluminan las ruinas de mi alma, y no se porque todo tu cuerpo es como un río donde bañar mis días más sedientos. Y no se donde guardas tu niebla de sorpresas pero estoy acercándome a este mundo, y al volver de la luna, de mi cuerpo inmediato estoy tentado con mirarte más. 
Para mí que algo hermoso sucede entre vos misma, es por saber demasiado las verdades. Para mí que ni volar es más que amarte. 
Tu piel es y cura las desgracias. Y no pensar, y sólo vivir, son secretos y certezas. 
Amo la sal que duerme en tu montaña, y ni las manchas del sol arden tan fluorescente como tu espera por la vida. 
Yo sólo se que el placer y el dolor de tenerte van perdiendo a mi memoria en un dulce vado. Y solearme en tu boca es parar la conciencia y estoy contento con amarte así.